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  1. Sala en Ciudad Juárez.

  2. Ropa de Erika Carrillo, 19 años. Desapareció el 11 de diciembre del 2000, estudiante de Ingeniería Civil.

  3. Elena Gudían Simental, 19 años. Desapareció 22 de marzo del 1997.

  4. Metas de Erika, desaparecida en el 2000.

  5. Retrato hablado de Neyra Cervantes, basado en la memoria de su madre.

  6. María Elena García, de 17 años. Desapareció el 6 de Diciembre de 1996.

  7. Ana Azucena Martínez, 9 años. Desapareció el 18 de Marzo de 1999, en Ciudad Juárez.

  8. Carta de Anita. La escribió a su padre a los 6 años de edad. Desapareció 3 años después.

  9. María Guadalupe Pérez Montes, 17 años, estudiante de preparatoria. Desapareció el 31 de enero del 2009 en el centro de la ciudad. Foto de su primera comunión.

  10. Álbum de Paulina Lujan, 16 años. Desapareció el 10 de Marzo del 2008. Su cuerpo se encontró 4 días después de su desaparición en las afueras de la ciudad.

  11. Diana Noraly Piaga Reyna, 16 años. Desapareció el 27 de febrero del 2009, trabajaba en una maquila en el turno de la mañana. Foto de la pared de su cuarto.

  12. Griselda Muroa López, 16 años. Desapareció el 13 de abril del 2009, en el centro de la ciudad. Foto a los 6 meses de nacida.

  13. Jazmín Chavarría Corral a los 2 años de nacida. Desapareció a los 21 años, en marzo del 2008. No llevaba ningún documento de identificación solo las llaves de su casa.

  14. Cinthia Jacobeth Castañeda Alvarado, 13 años, Desapareció el 24 de Octubre del 2008.

Ensayo de la Identidad

Desaparición de mujeres en Ciudad Juárez, México

2005-2010

En Julio del 2003, la prensa internacional se escandalizó al escuchar las declaraciones del entonces presidente de Derechos Humanos, José Luís Soberanes, quien estableció la cifra de 1000 mujeres desaparecidas aproximadamente en Ciudad Juárez, sin poder proporcionar una cifra exacta. Hasta la fecha la cifra sigue abierta y ninguna organización, ni poder gubernamental, sabe exactamente cuantas mujeres están desaparecidas.

Sin embargo, a mi me surgieron varias dudas, entre ellas ¿en que momento, las mujeres se pueden volver ficticias?, realmente que pasaba con las familias, con los posibles espacios donde ellas existían.

Tales preguntas se hicieron tan constantes que empecé a ir a las casas de estas mujeres y niñas a documentar sus espacios y objetos personales. Mi primer intención era validar la desaparición de mujeres, no de cifras; quería ver las recamaras casi como un movimiento intuitivo, como una necesidad pasada.

La mayoría de las familias conservan la recamara de su hija intacta, lo único que tienen son recuerdos, que al pasar el tiempo, la identidad y su conflicto con la ausencia, encuentran como única solución a la memoria.

La esperanza es la mentira más grande del mundo…
sin embargo la emocionalmente mas lógica en estos tiempos.